lunes, 14 de junio de 2010

De princesas y sapos sin encanto...


Una a veces se pone a pensar, aunque suene raro viniendo de una que hace tantas cosas irracionales, pero, insisto, a veces se pone a pensar... y llega a la conclusión que algo mal está haciendo. No vamos a caer en el lugar común de que todos los hombres son iguales, pero justo justo los que me encontré yo sí!!!!!!!!
Es que durante tantos años llenaron nuestras cabezas femeninas con historias de final feliz que nos obligaron a hacer lo que hicimos.. ¿qué hicimos?, ¿qué hice?... cagadas!!!!
El año pasado estuvimos estudiando algo de historias de sapos y princesas... que mierda eso che!!! ese tipo de pelotudeces me cagó la mente, y así anduve por esta vida besando sapos que prometían ser príncipes y nunca dejaron de ser sapos. Igual no todo la culpa la tengo yo, ok, hay que ser medio boluda para creerle a un batracio, pero son tan convincentes que te enroscan la vivorita y para cuando te diste cuenta ya conocés a toda la familia Pepe (por el sapo... se entiende), y los visitás en la casa y no te das cuenta, o no querés darte cuenta, de que no estás cómoda ahí, porque es difícil con este poto que Dios me dio sentarse en el mobiliario de una familia batracia. Todo te queda chico, nada te alcanza. Pero yo insistía, insistía y ni asomo de avivarme un poco.
Y así anduve por mi vida, creyendo en hechizos y meta dar beso para ver si aparecía el príncipe. Pero ahora me cansé... chau sapo, el que nace para sapo nunca llega ni a bufón de corte, a mí ni con un certificado de hechizo autenticado por el Ministerio Nacional de Brujería me venís a tocar un pelo... que te garúe finito... y chau príncipe también, se visten como el culo, tienen el ego por el techo y si no le seguís el protocolo te mandan a la mierda.
Quiero un plebeyo de los más plebeyos con familia de plebeyos y muebles de plebeyos y besos plebeyos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

martes, 1 de junio de 2010

Vuelve el perro arrepentido

Después de un bache creativo de meses... quince, para ser más exactas, he vuelto, el bache sigue y lo que sigue no será más que un compendio de pavadas, pero me daba cosita el blog abandonado y me dije a mí misma: "Ok, tu vida no tiene la acción con la que soñás, pero alguna idea interesante podría caerse de vez en cuando", y empecé a escribir esto que no sé como voy a seguir.
Compendio de los 15 meses: novio (1) , estudio (mucho), trabajo (suficiente), ex novio(1: el mismo que era novio), ahijado (1: el más hermoso), salidas nocturnas ( 8... sí, en quince meses 8... y 7 fueron en los últimos tres), kilos de más (...)... ahí está la punta del ovillo, la maldita tiranía de mi cintura cósmica del sur.
Luego de todo esto y con ropa que empezaba a cortarme la respiración, la circulación y la digestión volví a la nutricionista. Ella tan divina con sus 50 kilos me recibió con la sonrisa habitual y las preguntas de rigor acerca de mi vida en estos 15 meses (la nutricionista y el blog fueron abandonados al mismo tiempo). Luego de la charlita previa me dice: "¿Vamos a pesarnos?"... es una propuesta tentadora pero ¿por qué no tomamos unos mates mejor?... ¿y si jugamos al truco?, embido! Camino a la balanza yo pensaba en todos esos gustos que me di y dije "por una vez no pasa nada", subida en la balanza pensé " a un gusto por día, 15 meses, 450 días, 450 gustos..." mierrrrrrrrrrrrrda!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! sí que pasó... pasó de todo!!!!!!!!!!!!! ella... tan angelical, tan buenita como siempre me dice :"no es tanto" (para un luchador de sumo, pensé yo), y ante mi falta de reacción me propuso empezar la dieta que veníamos haciendo (menos mal, yo creí que la propuesta era coserme la boca con hilo choricero).
Y acá estoy, a dieta, descubriendo día a día más cosas que me gustan y no puedo comer, disfrutando de los dos litros de líquido que me llevan al baño cada dieciseis minutos y catorce segundos, perplejándome porque el aumento de calorías de cada comida guarda una relación directamente proporcional a su sabor y mi deseo... pero sobre todo odiando a esos hijos de su buena madre que todavía osan decir delante mío mientras tomo mi sopa de apio y como los dos gajos de mandarina de la cena que comen lo que quieren y no engordan!!!!!!!!!!!!! pena de muerte para esa gente!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!