martes, 1 de junio de 2010

Vuelve el perro arrepentido

Después de un bache creativo de meses... quince, para ser más exactas, he vuelto, el bache sigue y lo que sigue no será más que un compendio de pavadas, pero me daba cosita el blog abandonado y me dije a mí misma: "Ok, tu vida no tiene la acción con la que soñás, pero alguna idea interesante podría caerse de vez en cuando", y empecé a escribir esto que no sé como voy a seguir.
Compendio de los 15 meses: novio (1) , estudio (mucho), trabajo (suficiente), ex novio(1: el mismo que era novio), ahijado (1: el más hermoso), salidas nocturnas ( 8... sí, en quince meses 8... y 7 fueron en los últimos tres), kilos de más (...)... ahí está la punta del ovillo, la maldita tiranía de mi cintura cósmica del sur.
Luego de todo esto y con ropa que empezaba a cortarme la respiración, la circulación y la digestión volví a la nutricionista. Ella tan divina con sus 50 kilos me recibió con la sonrisa habitual y las preguntas de rigor acerca de mi vida en estos 15 meses (la nutricionista y el blog fueron abandonados al mismo tiempo). Luego de la charlita previa me dice: "¿Vamos a pesarnos?"... es una propuesta tentadora pero ¿por qué no tomamos unos mates mejor?... ¿y si jugamos al truco?, embido! Camino a la balanza yo pensaba en todos esos gustos que me di y dije "por una vez no pasa nada", subida en la balanza pensé " a un gusto por día, 15 meses, 450 días, 450 gustos..." mierrrrrrrrrrrrrda!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! sí que pasó... pasó de todo!!!!!!!!!!!!! ella... tan angelical, tan buenita como siempre me dice :"no es tanto" (para un luchador de sumo, pensé yo), y ante mi falta de reacción me propuso empezar la dieta que veníamos haciendo (menos mal, yo creí que la propuesta era coserme la boca con hilo choricero).
Y acá estoy, a dieta, descubriendo día a día más cosas que me gustan y no puedo comer, disfrutando de los dos litros de líquido que me llevan al baño cada dieciseis minutos y catorce segundos, perplejándome porque el aumento de calorías de cada comida guarda una relación directamente proporcional a su sabor y mi deseo... pero sobre todo odiando a esos hijos de su buena madre que todavía osan decir delante mío mientras tomo mi sopa de apio y como los dos gajos de mandarina de la cena que comen lo que quieren y no engordan!!!!!!!!!!!!! pena de muerte para esa gente!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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